Factores que influyen en la supervivencia de las sociedades laborales andaluzas

Las cooperativas y sociedades laborales son los dos grandes tipos de empresas donde el capital está en manos de los trabajadores. Lejos de coincidir con las tesis de la literatura económica, de corte eminentemente neoliberal, que auguran una menor probabilidad de supervivencia, la evidencia empírica apunta a lo contrario. Algunos autores aseguran que la supervivencia de estas sociedades donde el capital está en manos de los trabajadores es mayor debido sobre todo a la estabilidad en el empleo que propician.

En España los índices de mortalidad en las sociedades laborales son menores que en el resto de formas sociales. Así, según datos de Ministerio de Trabajo las PYMES tienen una mortalidad que oscila entre el 65 y el 85%, dependiendo de los sectores, en los primeros cuatro años de vida. Un índice sumamente alto que durante el primer año de vida ya acaba con casi la mitad de las nuevas empresas. Sin embargo, en el caso de las sociedades laborales, durante los cuatro primeros años de vida sólo desaparecen el 41,37% de las empresas constituidas.

Estos datos nos impulsaron en 2010 a realizar un estudio empírico con el fin de identificar los factores de las sociedades laborales que permanecen en el tiempo y, por tanto, condicionan positivamente su supervivencia. Para ello, se realizó un análisis teórico que nos ayudó a seleccionar una serie de variables que posteriormente se contrastaron a nivel empírico mediante los datos obtenidos en una encuesta y su posterior tratamiento.

En relación a las características de las sociedades laborales andaluzas, hemos de decir, en primer lugar, que se trata de empresas con un capital social medio que ronda los cuatro mil euros, una media de seis trabajadores, incluyendo socios laborales y trabajadores no socios, y una facturación media inferior a los 200.000 euros por ejercicio. Igualmente, siempre hemos de tener presente que la forma jurídica de la sociedad laboral condiciona desde un principio la gestión y el futuro de la empresa, influyendo en la toma de decisiones, en el reparto de beneficios, en la motivación de los trabajadores, en los objetivos y estrategias de la sociedad, etc.

Profundizando en los resultados, los atributos de los socios fundadores como emprendedores conforman un perfil de emprendedor que aumenta las probabilidades de supervivencia. Tales atributos son, los siguientes: optimismo y autoconfianza; responsabilidad y perseverancia; capacidad de liderazgo; tolerancia a la ambigüedad y al riesgo; e intuición y proactividad. Además, estos emprendedores suelen ser profesionales que buscan mediante el autoempleo un trabajo estable que perdure en el tiempo.

Por otro lado, se ha constatado que la mayoría de las sociedades laborales andaluzas apuestan por definir los principales elementos del proyecto empresarial desde el primer momento, tratando con ello de evitar la improvisación en pos de la consolidación de la actividad. Es decir, que el éxito de la empresa reside en la no improvisación, en la identificación de los elementos esenciales del proyecto.

En relación a la innovación, es conocido que ésta favorece el logro de mejores resultados en las empresas jóvenes, y produce un efecto positivo en el crecimiento empresarial y, en consecuencia, en las probabilidades de supervivencia de la misma, así como en la mejora de la competitividad. Sin embargo, en el ámbito que nos ocupa no estamos en disposición de afirmar que estas empresas utilicen la innovación como herramienta de ventaja competitiva y consolidación empresarial. Esto puede deberse a la existencia de un gran número de sociedades laborales que operan en sectores de actividad tradicionales y mercados eminentemente locales donde la innovación no siempre supone una ventaja competitiva, al menos, a corto plazo.

Ahora bien, no podemos olvidar que también existen variables que no pueden controlar las propias sociedades laborales. Hablamos de los factores del entorno que intervienen en la supervivencia de las sociedades laborales y que van a condicionar la actividad y el comportamiento de la empresa. Los más significativos son: la estructura de la propiedad del capital social, el tamaño inicial de la empresa, la burocracia y los procedimientos administrativos, la fiscalidad y los impuestos, la financiación, la capitalización o pago único de la prestación por desempleo como fuente de financiación propia, los factores culturales del entorno, la innovación y transferencia de I+D, el sistema educativo, el acceso a infraestructuras comerciales y profesionales, y la apertura al mercado. De la adaptación de la organización a estos factores depende, en gran medida, el éxito empresarial.

Por último, hemos de señalar que la descripción ofrecida por nuestro estudio responde a la realidad de un contexto y unas empresas en un momento determinado. Esto, dentro de un entorno dinámico y en continuo cambio, azotado por una profunda recesión económica, hace que en la actualidad estemos actualizando el estudio con el fin obtener unas conclusiones finales de difícil refutación.

Doctor D. Juan José Plaza Angulo
Departamento de Economía y Administración de Empresas
Universidad de Málaga

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